Si hay algo que todos los peruanos tenemos en común es que el tráfico puede sacar lo peor de nosotros.
Solo basta con caminar dos cuadras en hora punta y empezar a escuchar bocinas estruendosas , ver discusiones, maniobras imprudentes o personas manejando completamente estresadas. Y aunque muchas veces creemos que “así es manejar en Lima”, la realidad es que nuestras emociones sí afectan directamente la forma en la que conducimos.
La buena noticia es que manejar mejor no depende solo de saber estacionar o respetar las señales de tránsito. También depende de algo más importante: la inteligencia emocional.

¿Qué es la inteligencia emocional al volante?
La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, controlar y manejar nuestras emociones, especialmente en situaciones de tensión.
Aplicado al manejo, significa cosas como:
- Mantener la calma cuando otro conductor se mete en el camino/carril.
- Evitar reaccionar con agresividad o impulsividad.
- No manejar si nos encontramos estresados.
- Tomar decisiones más conscientes y seguras.
Es decir, no se trata de controlar el auto al volante, sino de controlarnos a nosotros mismos para reaccionar correctamente.
La ira al volante como peligro potencial
Tal vez alguna vez pensaste que la ira al volante se resume en:
“Solo me molesté un rato”.
Pero la ira al volante es más que eso, la ira al volante afecta:
- El tiempo de reacción al conducir
- La atención a las señales de tránsito
- La toma de decisiones
Es decir, el tráfico diario genera:
- Ansiedad
- Frustración
- Estrés
- Cansancio
Dichas emociones cuando no se gestionan bien llegan a desembocar en comportamientos peligrosos como, por ejemplo:
- Acelerar impulsivamente
- Tocar el claxon excesivamente
- Perder la concentración al volante
Diversos estudios e investigaciones estipulan que las emociones de los conductores y la gestión de impactan en la seguridad vial, por ende, aquellos que posean mayor nivel de agresividad suelen manejar de forma imprudente y en el peor de los casos cometer accidente. Siendo sinceros, mantener la paciencia con el tráfico de lima metropolitana es ya una proeza heroica.
¿Cómo manejar con más inteligencia emocional?
No necesitas convertirte en un monje budista para manejar en la Javier Prado.
Pero sí podemos implementar hábitos o comportamiento que mejorarán muchísimo tu experiencia al conducir.
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- No tomar todo personal: En nuestro día siempre va a ocurrir que alguien conduce mal, se mete o toca el claxon, sin embargo, responde agresivamente no solucionara nada, solo empeora la situación para los dos, por ende, solo respira y sigue adelante, a veces callar es de sabios
- Salir con tiempo: Como muchas veces nos pasa en nuestro día a día, el estrés al conducir se debe a que “estamos llegando tarde” y esto genera que tomemos peores decisiones, manejamos impulsivamente, etc. Por ende, salir con minutos de anticipación mejorará bastante a reducir esa incertidumbre
- Manejar bien también es cuidar de otros: Conducir responsablemente no solo cuida tu salud y bienestar, sino la de peatones, ciclistas y la de cuidar de los pasajeros que estén a tu cuidado, por ende, siempre piensa en las vidas que cuidas al conducir responsablemente
- Tener empatía con los demás: Este es difícil, pero siempre que alguien te llegue a cerrar o meterse en tu carril, recuerda esto: las personas vivimos estresadas muchas veces, puede que esa persona tenga un mal día, está cansada, etc. Esto no justifica su accionar, pero tratar de entenderlo te ayudará a no reaccionar con furia y poder continuar nuestro camino





